¿Puede Nicolás Larcamón liderar a Chile? El nombre que la FEF está evaluando para la selección
Por Diego Salinas

En los últimos días la Federación de Fútbol de Chile (FEF) ha dejado entrever que su búsqueda de un nuevo director técnico para la selección mayor incluye a nombres fuera del tradicional circuito sudamericano. Uno de los más citados es Nicolás Larcamón, actual entrenador del Sporting de Lisboa, quien ha llamado la atención por sus resultados en la Primeira Liga y por su estilo de juego orientado al ataque. Este artículo explora el contexto que rodea esa posibilidad, los logros que avalan a Larcamón, las implicancias de una eventual contratación y las proyecciones a medio plazo para el fútbol chileno.
Contexto: la crisis de continuidad en la selección chilena
Desde la era de Marcelo Bielsa (2007‑2011) y la posterior fase dorada bajo Jorge Sampaoli (2012‑2015), la selección de Chile ha experimentado una serie de cambios de mando que han dificultado la consolidación de un proyecto a largo plazo. Tras la salida de Sampaoli en 2016, el cargo fue ocupado por Juan Antonio Pizzi, quien logró la Copa América 2016, pero fue reemplazado después del Mundial 2018 por Reinaldo Rueda. La salida de Rueda en 2021 dejó un vacío que aún no se ha llenado de forma estable, con la designación interina de Martín Lasarte y, más recientemente, la búsqueda de un técnico que combine experiencia europea con una visión de renovación.
En este escenario, la FEF ha ampliado su radar de candidatos, incorporando a entrenadores que han demostrado capacidad para trabajar con plantillas limitadas y conseguir resultados competitivos en ligas europeas. Es aquí donde surge el nombre de Larcamón, cuya trayectoria en Portugal ha sido discreta pero consistente.
Detalles del perfil de Nicolás Larcamón
Nicolás Larcamón nació en Buenos Aires en 1984 y se formó como jugador en las inferiores de River Plate, aunque su carrera como futbolista nunca despegó. Se volcó al banquillo a los 28 años, comenzando como asistente técnico en clubes de la Primera División Argentina. En 2019 consiguió su primer cargo como director técnico principal en el Club Atlético Tigre, donde implementó un esquema 4‑3‑3 que favorecía la posesión alta y la presión tras pérdida.
Su salto a Europa se produjo en 2021, cuando fue nombrado entrenador del Sporting de Lisboa, club con una rica tradición en la Primeira Liga. En su primera temporada logró estabilizar al equipo, llevándolo al cuarto puesto y asegurando la clasificación para la Europa League. La temporada 2023‑2024 ha sido, según los analistas, su mejor campaña: el Sporting ocupa la segunda posición, con una media de 2,1 goles por partido y una defensa que concede apenas 0,9 goles en promedio. Además, ha sido elogiado por integrar jóvenes talentos de la cantera, como el delantero portugués João Cruz, y por adaptar tácticas según el rival, demostrando flexibilidad táctica.
Estos logros son particularmente relevantes para la FEF, que busca un técnico capaz de revitalizar a la selección sin depender exclusivamente de estrellas consolidadas, fomentando la aparición de nuevos talentos como los delanteros de la Universidad de Chile y los mediocampistas del Colo‑Colo.
Impacto potencial: ¿Qué cambiaría para la Roja?
Una contratación de Larcamón implicaría varios cambios estructurales. En primer lugar, la metodología de entrenamiento se alinearía con las tendencias europeas de análisis de datos y gestión de carga física, algo que la FEF ha intentado implementar sin éxito total hasta ahora. La experiencia del técnico en la Primeira Liga, una de las más competitivas de Europa en términos de desarrollo de jugadores jóvenes, podría traducirse en una mayor confianza para convocar a futbolistas que actualmente militan en clubes europeos menores, como los que juegan en la Segunda División española o en la Ligue 2 francesa.
En segundo lugar, el estilo de juego de Larcamón, basado en la presión alta y la circulación rápida del balón, podría revitalizar una selección que ha mostrado, en los últimos partidos, una falta de creatividad en el último tercio del campo. La posibilidad de aplicar entrenamientos específicos de transición ofensiva‑defensiva ayudaría a optimizar el desempeño de jugadores como Alexis Sánchez y Ben Brereton, que poseen la capacidad física para ejecutar sistemas de alta intensidad.
Por último, la llegada de un director técnico con reconocimiento internacional podría mejorar la imagen de la selección chilena ante patrocinadores y medios, generando mayor exposición comercial y, potencialmente, mayores recursos para el desarrollo de las bases.
Perspectiva a futuro: desafíos y riesgos
Aunque el escenario parece prometedor, existen varios riesgos que la FEF debe considerar. El primer desafío es la adaptación cultural: Larcamón habla español, pero su experiencia está mayormente inmersa en el contexto portugués y argentino. La gestión de egos y expectativas en la selección, que incluye a jugadores veteranos que han participado en dos Mundiales, requerirá habilidades de liderazgo y diplomacia que aún no se han probado en un entorno nacional.
Otro punto crítico es la disponibilidad del técnico. El Sporting de Lisboa se encuentra en una lucha por el título y en competiciones europeas; una salida prematura podría generar tensiones con el club portugués y con los propios jugadores, que podrían percibir la decisión como una falta de compromiso.
Finalmente, el panorama competitivo de la CONMEBOL es extremadamente exigente. Equipos como Brasil, Argentina, Uruguay y Colombia mantienen plantillas de alto nivel. El nuevo técnico tendría que diseñar un plan a medio plazo que incluya ciclos de clasificación al Mundial, la Copa América 2024 y la integración de la generación sub‑23 que aspira a consolidarse.
Conclusión
El nombre de Nicolás Larcamón ha emergido como una opción seria para la dirección técnica de la selección chilena, respaldado por sus resultados en la Primeira Liga y por un estilo de juego que coincide con las necesidades actuales de la Roja. Sin embargo, la decisión implica sopesar beneficios potenciales —como la modernización del proceso técnico y la apertura a nuevos talentos— frente a desafíos de adaptación y continuidad. La FEF está en una encrucijada que definirá no solo el próximo ciclo mundialista, sino también la identidad futbolística de Chile en la próxima década. La respuesta a esta pregunta será observada de cerca por aficionados, jugadores y analistas, quienes esperan que el próximo paso sea decisivo para devolver a la selección a la élite del fútbol sudamericano.